" Lo cierto es que el
Gran Almirante, surcando las aguas del Caribe, se hizo dueño de la mar. Las quillas de
nuevas naves hendieron las espumosas olas que acercaron a las costas de mauro los barcos
portadores de un mensaje transformador de hombres extraños que, con el andar del tiempo,
darían inicio a la fuerza del mestizaje. Unas playas virginales, un paisaje paradisíaco,
aves multicolores, la Venezuela que hoy habitamos se ofreció ante los ojos atónitos de
Cristóbal Colón aquel 3 de agosto de 1498, hace ya 500 años, con tal esplendor que la
llamó jubilosamente ¡tierra de gracia!, convencido de que había llegado al paraíso
terrenal.
Las carabelas descubridoras del territorio venezolano fueron tres:
Castilla, Correo y Vaqueña. Y el río Orinoco se le asomó con su hermosa plenitud.
"con un rugir tan grande que todavía tengo el miedo en el cuerpo". Y vio a los
indios de tan bella estampa, como no los había visto desde que llegó a estos parajes en
1942."
Vinicio Romero Martínez
(Fragmento del prólogo de esta obra) |